17 de julio de 2026


Marcos Heredero Iborra
marcos.heredero@mycrospace.esDos técnicos modelicos Marta y José, llevan años haciendo recuentos. Los dos conocen el protocolo. Los dos trabajan con el mismo método, el mismo medio, la misma muestra. Y los dos tardan aproximadamente 70 segundos por placa, media documentada para el recuento manual de colonias bacterianas en técnicos entrenados (Heuser et al., 2023, Microbiology Spectrum).
Al final de la sesión, sus resultados no coinciden.
No porque uno haya cometido un error obvio. Sino porque en esa placa había tres colonias pegadas que uno contó como dos y el otro como tres. Una colonia ligeramente rozando el borde que José excluyó y Marta incluyó. Un grupo de colonias pequeñas alrededor de una grande que Marta interpretó como satélites de la misma cepa y José como colonias independientes. Ninguno de los dos estaba equivocado según su propio criterio. El problema es que cada uno había desarrollado el suyo por separado, en ausencia de una norma que lo definiera con precisión.
Este artículo trata de eso: de qué dice la norma cuando nadie la ha leído con detalle, de dónde divergen las distintas guías internacionales, y de qué criterios concretos reducen la variabilidad hasta donde el método manual permite.
Antes de entrar en criterios, conviene nombrar el problema con claridad.
Ese porcentaje puede parecer pequeño. Aplicado a un laboratorio con alta cadencia de análisis, significa que una fracción constante y predecible de sus resultados tiene una fuente de incertidumbre que no está documentada, no está en el informe y no se gestiona como lo que es: una característica del método.
El recuento manual de colonias depende de juicios visuales que no siempre tienen una respuesta objetiva. Factores como la fatiga ocular, la experiencia acumulada, el ángulo de iluminación y el criterio personal ante casos ambiguos generan una variabilidad que no desaparece con más formación: simplemente cambia de forma. Un estudio que analizó más de 30.000 lecturas de placa en entorno clínico documentó un 94,5% de acuerdo entre analistas para el nivel de crecimiento en agar sangre — lo que implica que en casi una de cada veinte lecturas, dos analistas entrenados obtienen resultados distintos sobre la misma placa (Glasson et al., 2016, Journal of Clinical Microbiology). El error de recuento interanalista se ha cifrado en torno al 6,6% en condiciones de laboratorio controladas.
La solución no es encontrar analistas más precisos, porque es imposible. Es definir con exactitud qué se cuenta y qué no, y aplicarlo de forma consistente.
El primer punto de fricción está en el rango contable: el número de colonias por placa que se considera estadísticamente válido para calcular el resultado. Y aquí las normas no dicen lo mismo.
La ISO 4833 (partes 1 y 2, técnica de vertido y de siembra en superficie) establece un rango de 15 a 300 colonias por placa como válido para el recuento aeróbico en cadena alimentaria. El FDA Bacteriological Analytical Manual (BAM) utiliza de 30 a 300 para el método de vertido según criterios USDA/AOAC, mientras que la APHA reduce ese umbral inferior de 25 a 250. Para filtración por membrana, la USP establece de 20 a 200.
Estas diferencias no son menores. Un laboratorio que aplica criterio ISO aceptará una placa con 18 colonias como válida; uno que aplica criterio FDA BAM la descartará. Sobre la misma muestra, con la misma dilución, el resultado final puede diferir según qué norma se aplique — y en muchos laboratorios de rutina esa elección no está documentada de forma explícita.
El rango 30–300 no es arbitrario: fue establecido como óptimo estadístico a partir de datos empíricos sobre precisión y sesgo en función del número de colonias por placa, y su solidez ha sido confirmada en varias revisiones posteriores (Tomasiewicz et al., 1980, Journal of Food Protection). Por debajo de 30, el error de muestreo domina. Por encima de 300, el hacinamiento genera fusión de colonias y subestimación sistemática. La norma no define un rango por comodidad: lo define porque fuera de ese rango el método deja de ser estadísticamente fiable.
El segundo punto de fricción son los criterios para colonias no estándar. Aquí la ISO 4833 es la más explícita de las normas de uso común, y sus criterios son los siguientes:
Colonias invasoras o esparcidas (spreading colonies): se cuentan como una sola colonia, independientemente de la extensión que cubran. Si la invasión afecta a menos de un cuarto de la placa, se cuentan las colonias en la zona no afectada y se extrapola al total. Si afecta a más de un cuarto, la placa se descarta.
Colonias pinpoint: deben incluirse en el recuento. La norma es explícita en este punto, y también en el riesgo asociado: el operador debe examinar los objetos dudosos con mayor aumento para distinguir colonias reales de partículas de agar no disuelto o materia precipitada. No todas las manchas pequeñas son colonias.
Condiciones de lectura: el recuento se realiza bajo luz indirecta tenue (subdued light), no bajo luz directa intensa. Este detalle, que raramente aparece en los procedimientos internos de laboratorio, afecta a la capacidad de detectar colonias pequeñas y a la percepción de contraste entre colonias adyacentes.
Lo que la norma no resuelve explícitamente son los casos más frecuentes en la práctica: dos colonias que crecen en contacto sin fusionarse, una colonia parcialmente sobre el borde de la placa, o un grupo de colonias satélite alrededor de una colonia dominante. En estos casos, la variabilidad interanalista no es consecuencia de ignorar la norma, sino de los límites de lo que la norma especifica.
Las filas de "colonias en borde", "colonias en contacto" y "colonias satélite" aparecen con "no especificado" en todas las normas. No es un fallo de la tabla. Es la evidencia de un vacío real en la normativa, y es exactamente ese vacío el que lleva a Marta y José a desarrollar criterios distintos y, con ellos, resultados divergentes. Un procedimiento interno de recuento no es opcional ni burocrático: es el complemento que cubre lo que ninguna norma, por diseño, puede cubrir.
Combinando los requisitos normativos con la evidencia sobre fuentes de error interanalista, los criterios que más impacto tienen sobre la consistencia del recuento son los siguientes.
Rango contable documentado y explícito. El laboratorio debe tener definido en su procedimiento interno qué norma aplica y cuál es el rango de colonias válido para cada tipo de análisis. No es suficiente con "seguir ISO" si no está escrito qué parte de ISO y para qué matriz.
Criterio escrito para colonias en contacto. La regla más extendida, y que mejor concilia precisión y consistencia, es contar como una sola colonia cualquier par de colonias que compartan borde visible, y como colonias separadas aquellas que se tocan en un único punto sin fusión de bordes. Lo que no es aceptable es que cada analista decida en el momento.
Criterio para colonias en borde. Una colonia que supera el borde de la placa en más de la mitad de su diámetro se excluye. Una que lo toca mínimamente o lo cruza en menos de la mitad se incluye. El criterio debe estar escrito.
Criterio para colonias satélite. Las colonias satélite — colonias pequeñas que crecen en el halo de inhibición o difusión de una colonia dominante — se cuentan como colonias independientes salvo que el procedimiento específico para ese microorganismo indique lo contrario.
Condiciones de lectura estandarizadas. Luz indirecta tenue, temperatura ambiente estable, sin fatiga visual acumulada. El momento del día y el número de placas ya contadas antes de la placa en cuestión son variables que afectan a la precisión del recuento y que casi nunca se controlan.
Registro del analista. Cada resultado debería quedar vinculado al analista que lo realizó. No como medida disciplinaria, sino como dato de trazabilidad que permite detectar desviaciones sistemáticas entre analistas antes de que generen no conformidades.
La variabilidad entre analistas no es un problema abstracto. Tiene consecuencias concretas que aparecen en sitios distintos del laboratorio y que raramente se conectan entre sí.
Los estudios interlaboratorios muestran que la incertidumbre de reproducibilidad para el recuento aeróbico general entre laboratorios distintos oscila entre el 9,3% y el 12,1% en escala logarítmica cuando se aplican correctamente métodos ISO. Para Enterobacteriaceae esa cifra sube hasta el 14–17,4%, y para E. coli alcanza entre el 21,1% y el 30,9%. Dos laboratorios, ambos aplicando correctamente el método, pueden obtener resultados que difieren en más de un 30% sobre la misma muestra sin que ninguno haya cometido un error técnico visible.
Dentro del mismo laboratorio, la variabilidad interanalista se manifiesta en repeticiones de análisis, discrepancias entre turnos y no conformidades cuya causa raíz no se identifica correctamente. Cuando se abre una no conformidad por resultado discrepante entre analistas, el proceso que sigue — investigación de causas, acción correctiva, seguimiento — consume tiempo y recursos que no estaban presupuestados. Peor aún: si la causa raíz identificada es incorrecta, la acción correctiva no resolverá el problema.
El escenario más costoso es el que sale del laboratorio. El recuento de colonias es el dato que determina si un producto cumple los criterios microbiológicos del Reglamento CE 2073/2005. Un resultado erróneo que lleva a liberar un lote que no debería haberse liberado no es un error interno: es el inicio de una cadena cuyo coste final es difícil de acotar. Los estudios sobre retiradas de producto en el mercado estadounidense cifran el coste directo medio en torno a diez millones de dólares, con casos graves que han llegado a erosionar más de cien millones en valor bursátil en días. La contaminación microbiológica representa, junto con los alérgenos, el 76% del total de retiradas registradas en el sector alimentario en las últimas dos décadas.
Volvamos a la placa del principio.
Marta y José siguen tardando 70 segundos. El tiempo de recuento manual no cambia con los criterios: lo que cambia es lo que hacen con los casos ambiguos. Las tres colonias pegadas tienen ahora una regla: comparten borde visible; se cuentan como una. La colonia en el borde: cruza menos de la mitad de su diámetro; se incluye. Las colonias pequeñas alrededor de la grande se cuentan como colonias independientes salvo indicación contraria del procedimiento.
Sus resultados coinciden. No porque hayan mejorado como analistas. Sino porque están aplicando el mismo criterio sobre el mismo objeto.
Eso es lo que un procedimiento de recuento bien definido hace: no elimina la incertidumbre inherente al método manual, que existe y que la norma documenta, pero sí elimina la variabilidad que no aporta información y que solo introduce ruido en los datos.
La diferencia entre un resultado reproducible y uno que depende de quién estuvo ese día en el laboratorio no está en el equipamiento. Está en si alguien se tomó el tiempo de escribir qué se cuenta y qué no.
Heuser, E., Becker, K. & Idelevich, E.A. (2023). Evaluation of an Automated System for the Counting of Microbial Colonies. Microbiology Spectrum, 11(4):e00673-23. https://doi.org/10.1128/spectrum.00673-23
Glasson, J., Hill, R., Summerford, M. & Giglio, S. (2016). Observations on Variations in Manual Reading of Cultures. Journal of Clinical Microbiology, 54(11). https://doi.org/10.1128/JCM.01380-16
Tomasiewicz, D.M. et al. (1980). The Most Suitable Number of Colonies on Plates for Counting. Journal of Food Protection. — Base empírica del rango 30–300 como óptimo estadístico. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0362028X23008669
ISO 4833-1:2013 y ISO 4833-2:2013. Microbiology of the food chain — Horizontal method for the enumeration of microorganisms. International Organization for Standardization. — Criterios de recuento: rango 15–300, colonias invasoras, colonias pinpoint, condiciones de lectura. https://www.iso.org/standard/53728.html y https://www.iso.org/standard/59509.html
FDA Bacteriological Analytical Manual (BAM), Chapter 3: Aerobic Plate Count. — Rangos contables por norma: USDA/AOAC (30–300), APHA (25–250), ISO (15–300). https://www.fda.gov/food/laboratory-methods-food/bam-chapter-3-aerobic-plate-count
Reglamento (CE) nº 2073/2005 de la Comisión, de 15 de noviembre de 2005, relativo a los criterios microbiológicos aplicables a los productos alimenticios. Diario Oficial L 338, 22.12.2005, p. 1–26. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:32005R2073